Para el que está retrasado, no digo que enajenado, la vejez en los chilenos es de evidente inconsciencia.
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LA VEJEZ
Para el que está retrasado,
no digo que enajenado,
la vejez en los chilenos
es de evidente inconsciencia.
Al anciano en el Oriente
se le admira y le respeta
por su valiosa experiencia.
Allá se le otorga un trono
de admiración sorprendente;
aquí, hasta el hijo le insulta
con indolencia insolente.
Para un anciano, piedad,
no existe en el Occidente.
Aquí no acierta la ciencia
a prevenir el alzheimer
y al que cae en inconsciencia
se le arroja con desprecio
con total indiferencia,
y hasta el anciano que es sano,
que es sereno y es tranquilo,
con excelsa caridad
lo arrancan desde el hogar
y lo tiran a un asilo.