Miércoles, 1 de febrero de 2012

LA CRUELDAD COMO ARMA

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ALVARO PUGA CAPPA

“Una violencia reiterada acaba por parecer un derecho” CORNEILLE

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En el plan de forestación de los años setenta, se contemplaba plantar un millón de hectáreas, cifra que parecía absurda en aquella época, pero ello se logró y más de mil millones de árboles se levantan hoy en las provincias del centro y sur de nuestro país.

 

                De ello,  y en veranos calurosos, como el que estamos sufriendo en estos momentos, siempre han ocurrido incendios forestales que han podido ser contenidos, y otros como el de las Torres del Paine, hace más de siete años y el de ahora, han sido imposibles de detenerlos y han arrasado muchos miles de hectáreas de pastizales y arboledas.

 

                Todo esto es previsible y ocurre, pero cuando en la localidad de Carahue se producen cincuenta y dos focos simultáneos, uno tiene que pensar que existe intencionalidad, y aunque ello, como dice el Fiscal Nacional, no ha sido probado, lo cierto es que todos los chilenos sabemos que existió una crueldad enorme de quienes cometieron este acto, a sabiendas que ello produciría gravísimos daños materiales, así como una cantidad de víctimas fatales, que sólo tiene parangón en algo sucedido hace nueve años atrás.

 

                La violencia es el arma de los anarquistas y de quienes se amparan en las ideas de Gramnsci, situación que vimos durante muchos meses en el año que acabamos de dejar, y que sigue vigente cuando vemos que vuelven a atacar microbuses del Transantiago y destruyen la motocicleta de una policía femenina.

 

                Al mismo tiempo las voces de los diputados comunistas, que fueron elegidos con los votos de los demócrata cristianos, siguen alzándose en contra del gobierno, como si esa fuera su única razón de ser en el espectro político de nuestro país.

 

                Y cuando el Presidente de la República señala, con toda razón, que deberá aplicarse la Ley de Seguridad Interior del Estado para investigar y castigar a quienes han cometido estos actos vandálicos, esos extremistas de izquierda gritan a voz en cuello que se están cometiendo graves atentados a los derechos humanos de los mapuches y de los anarquistas que actúan en todas partes.

 

                La violencia es un derecho para los extremistas y reprimir esa violencia es un delito.

 

                De este modo, es como termina el estado de derecho en las naciones y se abre el camino hacia la insurgencia y una posible guerra civil, que pensamos ningún chileno desea, ni puede desear, porque hemos logrado vivir en democracia por más de veinte años y todos los fantasmas del pasado han desaparecido, o los han hecho desaparecer los mismos que hoy se convierten en el apoyo irrestricto de los criminales.

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