Ice End o Aysén. Aunque no parece haber consenso en que el nombre de nuestra Undécima Región responda a esa versión porque, para el arqueólogo Felipe Bate, Aysén, provendría del vocablo huilliche "aichim" o "achem" que en castellano significa "retorcido"
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Sin embargo en lo que sí hay acuerdo, es a nivel parlamentario, cosa bastante inusual en nuestra convivencia política, respecto a lo atendible del petitorio ciudadano de esa zona extrema de Chile, y que se tradujo en largas jornadas de violentas protestas.
Tanto el senador independiente, elegido en la lista del pacto de Renovación Nacional, Antonio Horvath, un representante genuino del lugar, y gran conocer de la zona, así como el demócrata cristiano Patricio Walker, una persona que es algo ajena al sitio, y el diputado de la UDI por ese distrito (59), David Sandoval, coinciden en instar al primer mandatario, para que atienda con medidas creíbles y practicables, la demanda allí planteada.
Sebastián Piñera, quien no visitó Magallanes, durante la llamada "crisis del gas" parece que en esta oportunidad, seguirá la misma conducta. Abstenerse y enviar a un equipo de ministros al lugar, para intentar detener lo que fue un estallido inesperado, el que ya se propagó a otras localidades ayseninas, como Coyhaique, donde gobierna la UDI. Desde el viernes, la propia capital regional, Puerto Aysén, atendida por una alcaldesa socialista, Marisol Martínez, está desabastecida de combustible por la toma de caminos.
El gobernante, finalizó ayer su período de vacaciones y su primera actividad sería la de convocar a aquellos ministros que se constituirán en terreno, para hacerse cargo de la situación.
Ayer, el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, declaró que el Gobierno está dispuesto a dialogar sobre la base de dar una solución realista, a los numerosos problemas, aspecto que será analizado hoy en el comité político de los lunes.
"Nos vamos a reunir - informó -, junto a las autoridades regionales, (para que), abordemos los planteamientos que se están haciendo y veamos cuáles podemos incorporar al Plan Aysén y hacerlos realidad... " lo cual está sujeto a que el Movimiento Social por Aysén, deponga la violencia.
¿Qué piden los manifestantes? Subsidios. Que disminuyan el valor del combustible. Salud de calidad y una Universidad Pública de alto standard académico. A la vez una política que favorezca a los pescadores artesanales y rutas acceso y mejoras a la conectividad. Eso entre lo que está al alcance del Gobierno.
Se solicitan otras cosas impracticables. Como sueldos regionalizados, pensiones bajo el mismo criterio. REGIONALIZAR los RECURSOS y establecer plebiscitos vinculantes, para PERMITIR obras como las centrales hidroeléctricas, en trámite de aprobación.
Esto último está fuera de toda racionalidad. Aysén muestra un desempleo de 4.4% y un crecimiento anual del PIB superior a 19 % entre los más altos del país. Pero también la peor conectividad producto de su abandono histórico. Y una canasta de productos básicos, con precios muy por sobre la media nacional por la distancia y precarios caminos y medios de transportes.
No hay duda que tras la violencia, como admitió el propio senador DC Patricio Walker, está la negra mano de la extrema izquierda. Lo mismo, cuando algunos vecinos, en un arranque delirante, enarbolan banderas argentinas. Y si de gente irresponsable hablamos, el obispo de Aysén lleva las palmas. Luis Infanti de la Mora, no ha perdido oportunidad para allegar leña a la hoguera. Hoy con la protesta y ayer con HidroAysén.
En una columna de El Mercurio (edición domingo 19 de febrero, "Las justas iras del sur") Joaquín García Huidobro, se refiere a la larga lista de agravios y postergación, que allá se sufre. Y señala en un párrafo que subscribimos.
“Tan importante como los caminos y escuelas, tan decisivo como los policlínicos y hospitales, tan relevante como fomentar el poblamiento (...), es tener una idea clara de lo que haremos para que la regionalización, se haga efectiva, para que Chile sea Chile en todas sus regiones"
En 1974, el presidente Augusto Pinochet Ugarte, consagró la nueva división administrativa de Chile, en una iniciativa que, después de 1990, los gobiernos revanchistas y odiosos de la Concertación relegaron al olvido. Lo mismo sucedió con la prolongación de la Carretera del general Pinochet, por el sólo de llevar ese nombre. De manera que los residentes, saben perfectamente qué presidente de la República ha hecho algo por ellos. El y Carlos Ibáñez del Campo, son figuras señeras en la materia. Porque entendieron que los sufridos colonos de Aysén debían incorporarse a la vida nacional.
Hasta hoy, es incomprensible que la Undécima Región, deba levantarse para exigir aportaciones del Estado. Si el gobierno, sostiene el Plan diseñado al efecto, se dará un paso en la dirección correcta. Para que el Chile de allá, se acerque, algo más, al Chile de acá, como pedía el columnista Joaquín García Huidobro. Tal como debe ser.