Jueves, 1 de diciembre de 2011
ESPECIAL DE DICIEMBRE

TRIUNFO MUNDIAL CHILENO INSUPERABLE

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DespiertaChile

Es costumbre chilena olvidar los triunfos a nivel mundial obtenidos por sus deportistas. Igual cosa sucede con las gestas heroicas de aire, mar y tierra, realizadas por hombres nacidos en nuestra Patria. En las letras también hemos recibido la gloria de dos Premios Nóbel. Nos anclamos al pasado sólo para recordar lo malo.

 

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Lo anterior me vino a la memoria a raíz de una transmisión televisiva con motivo del triunfo chileno en Hockey  y en la que se decía: “al fin tiene Chile un logro mundial”. Quiero destacar uno sólo, y en detalle, de estos títulos mundiales, y quizá no pueda serlo nunca, por ser casi una hazaña mágica: el de ALBERTO LARRAGUIBEL MORALES en equitación. Es absolutamente conveniente que las nuevas generaciones sepan de esto y no quede relegado al olvido en la noche de los tiempos. Dos fueron los protagonistas de esta proeza legendaria: un hombre y su caballo.

               

“Faltaba un minuto para las 6 de la tarde del día 5 de Febrero de 1949.

 

Todo récord en deporte tiene posibilidad de ser superados a corto plazo, pero este récord chileno lleva 57 años y nueve meses y la marca que obtuvimos, creo casi imposible que vuelva a obtenerse.

 

Dijo después el Capitán Alberto Larraguibel Morales:

“El momento más difícil fue la cúspide del salto. Mis ojos estaban a cuatro metros de altura, con la sensación de caer a un abismo en picada. La más leve vacilación de mi parte, un mal movimiento de rienda, “Huaso” lo habría captado y hubiera soltado sus patas y habríamos caído rodando a la muerte”.

¿Cómo se fue gestando esta hazaña, suprema entre todas las hazañas deportivas?

Preparación, compenetración, valor, coraje, fe y técnica se fueron dando entre hombre y animal.

 

En 1949, Alberto Larraguibel Morales era Capitán del Regimiento “Coraceros” de Viña del Mar y junto al Capitán Luis Riquelme, bajo la dirección del Mayor Rafael Monti, se propusieron quebrar el récord mundial de salto alto en equitación del Capitán del Ejército Italiano Antonio Gutierre con 2,44 metros en el caballo “Osopo”, en el año 1938.

Ha sido imposible mejorar el salto de Larraguibel en todas las numerosas tentativas mundiales. El último que lo intentó en Chile fue el Capitán Carol Lopicich, en 1991, en su caballo “Sorange”, logrando alcanzar 2,10 metros de altura.

 

En 1947, el Capitán Larraguibel se tituló como “maestro de equitación”. En 1948, obtuvo el campeonato Continental de Salto Alto a caballo, con 2,37 metros. En Enero de 1949, lo nombraron para integrar el equipo chileno en el Concurso Hípico Mundial efectuado en Viña del Mar de Chile. Tenía treinta años.

 

Conozcamos ahora los datos de “Huaso”, cuyo increíble vuelo más que brinco, quedó inmortalizado en las páginas del Libro de Guiness. 

 

“Huaso” dio el salto más alto del mundo a sus 16 años, que es una edad algo madura para logros de tal naturaleza, dado que la edad cumbre en los caballos está entre los 6 y los 13 años. “Huaso” era hijo de los famosos padres “Henry Lee” y “Trémula”, esta última, una campeona invencible de carreras. Al nacer “Huaso” recibió el nombre de “Faithfull” que quiere decir fiel, y como descendiente de ganadores de pura sangre británica, habían puestas en él grandes esperanzas. Pero su debut en el hipódromo fue un fracaso rotundo y sus desaciertos no pagaban, ni siquiera su alimentación, al punto que el Capitán de Ejército Gaspar Liege lo compró en $ 4.000 mil pesos chilenos de esa época, con la intención de prepararlo para pruebas de adiestramiento. Fue entonces, cuando Larraguibel le pidió al Capitán Liege venderle el caballo para probarlo en una última oportunidad en la especialidad de saltos.

 

-“Te lo regalo”  -le dijo Liege. Así se confabula el destino para lo grande; Larraguibel lo rebautizó “Huaso”. Era café colorín oscuro con una estrella en la frente. Dos años estuvieron preparándose intensamente caballo y jinete, hombre y bestia, compenetrados, amo y siervo unidos.

 

Aquel 5 de Febrero de 1949, en Viña del Mar, los testigos de la monumental hazaña no eran más de cinco mil privilegiados espectadores en las tribunas del jardín de saltos del Regimiento “Coraceros”. Entre ellos estaba el Presidente de la República don Gabriel González Videla con su esposa Mitty y la completa tripulación del buque Escuela francés “Jean D’Arc”.

 

Seis jueces internacionales constataron que la vara más alta de la valla estaba colocada a 2 metros y cuarenta y siete centímetros.

La verdad fue que “Huaso” superó los 2,52 metros, porque las varas abarcan 7 metros de ancho y por el peso se tienen que curvar en el centro. “Huaso” saltó por sobre la esquina derecha del obstáculo y nó por el medio, donde se midieron los 2,47 metros.

 

No hubo ni siquiera una radio que transmitiera este momento histórico para el deporte.

 

Primero la incredulidad cogió a los espectadores. La Embajada Náutica gala, decían, no olvidaría jamás la intensidad del instante. Los abrazos estrujaban al Capitán Larraguibel y a “Huaso” hasta le arrancaron los pelos (pues aparecieron tijeras y corta plumas) para exhibir las crines como trofeos.

 

Ya han transcurrido más de 5 décadas y media y aunque mucho se ha intentado, nadie ha podido quebrar este récord chileno que es el único logro vigente e insuperable del deporte de nuestra patria.

 

“Huaso” murió de 29 años en 1962, y la muerte del Coronel (ya en retiro) ALBERTO LARRAGUIBEL MORALES ocurrió el 12 de Abril de 1995, a los 75 años, dejando como leyenda la historia del hombre que ha saltado más alto sobre su caballo.

 

En Mayo de 1995, la Cámara de Diputados, tras un emotivo homenaje al fallecido Coronel (r) Alberto Larraguibel Morales           -récordman- de Salto Alto a caballo- acogió una moción para levantar un monumento en Viña del Mar en su memoria, la que durante 11 años estuvo en trámite.

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