Domingo, 1 de enero de 2012

VIEJITO PASCUERO: SOLUCIÓN PARA LOS PRESOS POLÍTICOS MILITARES

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Por Eric Villena D.

Siempre estoy en estrecho contacto con los Presos Políticos Militares y en esta Navidad, una vez más compartí con ellos todo lo que me fue posible en el Penal Punta Peuco.

 

Digo lo que me fue posible, ya que en una magnánima concesión del Alcaide de ese recinto carcelario, por tratarse de una fecha tan especial y sensible para quienes están presos, aumentó el horario de visitas el día de Pascua, de 17:00 hrs. a 17:30 hrs.. Para esta media hora más, debe haber intervenido alguna autoridad de gobierno por lo dadivosa y generosa de la medida.

 

Aprovechando estos 30 minutos, pudimos conversar más sobre sus estados de ánimo, sobre sus familias, sobre la marcha del país, sobre el Ejército, la Iglesia y preponderantemente con relación a su futuro.  Indudablemente lo que más les preocupa es su entorno familiar. Un militar está preparado para todo, pero es en su entorno familiar, en sus esposas, sus hijos y nietos, donde les factura la vida y estiman que, es en los suyos, donde cobra con mayor dureza lo que les ocurre, sobre todo, en estas fechas importantes en que se agudizan las sensibilidades. Algunos de ellos llevan un tercio de sus vidas privados de libertad, 20 años y más en que Noche Buena y Año Nuevo son fiestas en que han estado impedidos de poder compartir con sus familias y hay hijos y nietos a los que se les hace difícil hacerles comprender por qué están entre rejas. Ellos no son delincuentes, son militares profesionales, honestos, dignos, que ingresaron por vocación a las instituciones de la Defensa Nacional cuando eran adolescentes. Actuando por el bien superior de su Patria, se limitaron a cumplir estrictamente lo que sus mandos les dispusieron y por cumplir órdenes hoy están entregados a gendarmes, servicio entrenado para custodiar a facinerosos.

 

Cuando uno indaga sobre sus posibilidades futuras a través de la vía judicial, son enfáticos en señalar que de la justicia no esperan nada y a la fecha no han sido defraudados, ningún ministro que quiera hacer carrera judicial los va a favorecer con un fallo, y concluyen: “hemos sido víctimas de persecuciones políticas disfrazadas de jurídicas”. Hay uno que otro que piensa diferente, pero no ha logrado, en los hechos, obtener por esa vía algún resultado.

 

Del gobierno están muy decepcionados. No conciben que el Presidente Piñera no se dé cuenta que está durmiendo con el enemigo, pero no pierden la fe que a la larga se dará cuenta y agregan: “terminará renunciando a la Concertación y se inscribirá finalmente en la Alianza por Chile”.

 

Al hablarles de sus pares, de la familia militar, responden con sufrimiento, con amargura y sintetizan su parecer al afirmar que el  “Ejército vencedor jamás vencido”, está convertido en el “Ejército prudente jamás valiente”. Uno de ellos hace saber que felizmente estaba en retiro cuando falleció la militante comunista Gladys Marín, en que se dispuso un duelo nacional de 3 días y ordenaron poner la bandera a media asta, porque él habría sentado en el asta al que hubiera intentado cumplir esa orden.

 

Les pregunté por el apoyo espiritual, por el apoyo de la iglesia. Me respondieron que insólitamente quién está con ellos es el ex Vicario de la Solidaridad, monseñor Cristián Precht y la Iglesia Anglicana que los visita de manera habitual. El Obispado Castrense a excepción del Jefe de los Capellanes Juan Contreras, se ha portado pésimo y su Obispo, Juan Barros Madrid -el mismo del caso Karadima- fue declarado persona non grata en Punta Peuco.     

 

Y en este cuadro tan pesimista, como patético, les pregunté: ¿cuáles son entonces sus expectativas? Felizmente mantienen un moderado sentido del humor y con ironía me respondieron que del único que esperaban algo con respecto a su abandono y la precaria situación que siguen sufriendo y enfrentando, era del VIEJITO PASCUERO. Sólo él, estiman que podría jugarse por ellos e interceder para poder regresar a sus hogares. Agregaron que, por estar ellos incomunicados, les pidieron a sus esposas que lo llamaran, y hasta con él les fue mal: según supieron tenía el celular con buzón de voz. Igualmente mantienen la ilusión que pudiera visitarlos, pero por ser el Viejito Pascuero más joven que ellos, les preocupa que pudieran dejarlo confinado en Punta Peuco y desde allí le sería imposible recuperar su libertad ya que con las personas de su edad, el gobierno, los políticos y el poder Judicial, son implacables, a no ser que el Viejito militara en la Concertación. Agregaron, que por lo menos tiene a su favor el traje rojo.

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