“Observa que los más tontos son los que más mienten”. LORD CHESTERFIELD
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En Alemania, luego de infinitas discusiones acerca del problema creado con el pueblo judío durante la Segunda Guerra Mundial, cuarenta años después del armisticio, se dictó una ley en que se prohibía comentar en cualquier medio de difusión la cantidad de judíos asesinados por los alemanes, lo que tendría pena de cárcel y pena pecuniaria.
En Chile un grupo de parlamentarios quieren repetir la historia: entre ellos están Héctor Accorsi, Jiménez, Aguiló, Andrade, De Urresti, Gutiérrez, Ojeda y el Senador Presidente del
Hemiciclo Guido Girardi.
Existe bastante diferencia entre hablar de tres mil desaparecido que de seis millones de ellos.
El famoso Holocausto, por muy discutido que haya sido es un hecho real, que un país, con cierto grado de vergüenza tiene el deber de solucionar de un modo drástico.
Pero pedir lo mismo para todo el tiempo en que tuvimos como Gobierno a las Fuerzas Armadas de nuestro país, exigiendo que bajo ningún aspecto se podría mencionar todo ese período de nuestra historia que duró diez y siete años, nos convertiría en un país de sonámbulos, donde más de diecisiete millones de personas habrían estado en un sueño y todo lo que hubiera ocurrido en ese lapso estaría borrado de nuestra memoria por una ley.
Y ellos son los que hablan de “dictadura”
Creemos que no puede ser más penoso para los chilenos el tener esta clase de parlamentarios en nuestro Congreso, y que uno de ellos, nada menos, sea hoy el Presidente del Senado, la más alta corporación que nos ha dado la Constitución Política de la República dada a conocer en el año 1980, bajo el gobierno de los que estaban dormidos.
Es la peor idea que ha surgido del Congreso en estos casi doscientos años de vida que tiene nuestro país, y estos parlamentarios, que en 2013 deben presentarse a defender sus puestos, lo cierto es que su posición es indefendible en forma absoluta, y debieran tener el rechazo unánime de los votantes por creer que somos un pueblo de sonámbulos, y que no sabemos nada de lo que en forma real ocurrió en nuestro país en períodos negros de nuestro pasado, donde gracias a un milagro no fuimos un satélite más de Cuba y la Unión Soviética.